Llevamos vacantes ofrecidas durante los últimos 12 meses
En los últimos años, la mujer ha irrumpido en forma más notoria en el mundo laboral y las empresas están respondiendo a esa nueva oferta. A nivel de directorios, su presencia sigue siendo excepcional.
La participación de las mujeres en el mercado laboral llega hoy a un 44,5%, según el INE, una cifra baja si se compara con la de países como Australia, Canadá, Francia o Reino Unido, donde dichas tasas fluctúan entre 65% y 71%.
La estadística, sin embargo, muestra un avance respecto de años anteriores,en que la presencia femenina no llegaba siquiera al 40%. El fenómeno se ha hecho notorio en casi todas las esferas de responsabilidad. Entre las pymes, por ejemplo, existe una gran demanda por mano de obra femenina. Y en los segmentos ejecutivos está siendo cada vez más fuerte. Lo mismo a nivel de los empleos que exigen menos calificación, en parte porque en la pasada crisis muchas mujeres salieron a buscar un trabajo remunerado.
Ernesto Prieto, de la agencia de selección de personal Con-Trato,asegura que durante el último año las compañías medianas y pequeñas –también algunas grandes- están solicitando más mujeres para llenar vacantes, sobre todo de tipo administrativo.
“El 70% de los perfiles que nos piden los clientes dice en la primera cláusula que idealmente los candidatos deben ser mujeres”, cuenta. “Incluso, pese a fantasmas como la posible extensión del posnatal”, advierte el ejecutivo.
A juicio de Prieto, el mercado valora la fidelidad de las mujeres con su trabajo y su eficiencia, su capacidad de hacer varias cosas a la vez, su empatía y su orden. Situación que coincide con que el mercado tiene un espacio para ellas, especialmente en rubros como retail, industria, construcción y minería.
“Son muy requeridas en funciones donde se necesita manejo de equipos y se necesita aunar voluntades. Se sabe que tienen habilidades y competencias complementarias a las de los hombres”, acota María Olga Zalazar, vicepresidenta ejecutiva de DBM Chile.
Secretarias, contadoras auditoras,gerentas de finanzas o de logística, son algunos de los cargos para los que más se llama a mujeres. Y son varios los factores que se están sumando a favor de la participación femenina en el mundo laboral. Uno evidente es el económico: un sueldo extra siempre ayuda, más aún a las familias de menores ingresos, que de esta forma pueden hasta superar la pobreza; de hecho, el 43,2% de los hogares pobres en Chile está dirigido por una mujer.
Desde la perspectiva del gerente general de Criteria Research, Andrés Varas, existe, además, un componente sociológico: “Hoy día, las mujeres chilenas, independientemente de su condición socioeconómica, sean madres o no, tienen al trabajo en su imaginario. También es una palanca para un fin mayor, que es la independencia”, señala.
Las encuestas efectuadas por las empresas de estudios de mercado indican, asimismo, que los niveles educacionales de las mujeres menores de 40 años están casi igualados con los de los hombres. Sin embargo, una gran porción de esas mujeres está en su casa; es decir, “no son parte de la oferta laboral, y las que quieren empezar a trabajar fuera de la casa se encuentran con que no tienen la experiencia”, afirma Varas.
Como sea, no son pocas las profesionales altamente capacitadas deseosas de una oportunidad en los cargos más altos de las organizaciones. Lo atestigua la head hunter Alejandra Aranda, socia de Humanitas Executive Search: “En nuestras bases de datos figuran muchas mujeres”.
Presencia escasa
Si bien las mujeres están irrumpiendo con más fuerza que antes en el mercado laboral, en la cúspide de la pirámide hay un persistente déficit de impronta femenina; esto es, en los directorios de las grandes empresas.
A ese nivel, su presencia es apenas del orden de un 3% a 4%, aunque Alejandra Aranda espera que dicho porcentaje suba gracias a la Ley de Gobiernos Corporativos, implementada este año, y que colocará a un total de 109 directores independientes.
Aranda estima que el talento femenino sigue supeditado a las labores hogareñas o del ser madre, lo que lleva a muchas profesionales de alto potencial a optar. “No se puede ser director de empresas desde la casa”, ilustra. Este factor cultural constituye una barrera que, prevé, acabará por ceder, algo que ya se ve en el sector público, donde han llegado varias mujeres a puestos de alta dirección.
María Olga Zalazar acota que entre las profesionales de elite no existe necesariamente una presión económica que obligue a trabajar. En ese segmento manda la satisfacción personal y laboral, lo que a veces choca con el anhelo de hacer familia, mientras que en los hogares de ingresos bajos sí existe una urgencia por aumentar los ingresos, pero en esos casos se encuentran con otras dificultades.
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