En Chile se produce un hecho paradójico: la economía crece, sus empresas abordan otros mercados y muchas multinacionales inician operaciones aquí. Algunas, incluso, instalan sus oficinas regionales en Santiago. Sin embargo, la gente en general tiene un muy bajo manejo del inglés, e incluso entre los niveles ejecutivos existe un déficit en la materia.
En los procesos de reclutamiento se observa que en la alta gerencia y a nivel de directores sí hay un buen dominio de este idioma.
Son personas que en general han estudiado en colegios bilingües o que se perfeccionaron en el extranjero. Los problemas están en otras áreas.
El hecho es que solo el 5% de los profesionales locales habla inglés, un promedio muy bajo en comparación con el resto de la región. Según Murilo Arruda, director de Michael Page, la razón es que el chileno se mueve poco del país gracias al nivel de vida que se puede mantener acá. Por añadidura, "el mercado laboral es muy bueno, y si el profesional no habla inglés igual tiene oportunidades de trabajo, y eso los tranquiliza. Pero en otros mercados más competitivos es una obligación hablar inglés", dice.
Sin embargo, para las empresas esta situación se está transformando en un problema creciente en la medida que se internacionalizan, han ingresado socios extranjeros a su propiedad, o han sido adquiridas por una firma de afuera.
Un ejemplo es el de Publiguías Yell Chile: "Las actividades de perfeccionamiento en inglés se iniciaron hace ya un par de años y se han convertido en un elemento fundamental para mejorar la integración con las operaciones que posee el grupo en otros países, principalmente Estados Unidos e Inglaterra", cuenta Luis Muñoz, director de Recursos de la citada compañía.
Diversidad de metodologías
Como consecuencia, los empleadores dejaron de esperar que la persona tome la iniciativa y están ellos generando algún tipo de programa de inglés para sus ejecutivos. En Publiguías Yell eligieron clases presenciales de grupos pequeños con profesores nativos, pensando en lograr los niveles de interacción y práctica necesarios para lograr el aprendizaje requerido.
Así como en este caso, las empresas cada vez están más dispuestas a invertir en sus equipos para que mejoren su nivel de inglés, "siempre y cuando el proveedor pueda demostrar progresos reales", aclara María Soledad Gutiérrez, directora ejecutiva de Programas de Inglés de eClass.
Además, las organizaciones necesitan que sus ejecutivos optimicen su tiempo, dando pie a la popularización de metodologías como la denominada blended learning, que combina clases presenciales con clases online. En la experiencia de eClass, los programas corporativos de este tipo se han duplicado año a año, siendo ya 65 las empresas que los han adquirido entre 2008 y 2012, con más de 9.000 los alumnos.
"La educación a distancia permite incluso compatibilizar las variables de ubicación geográfica, tiempos de estudio y jerarquía organizacional, llevando conocimiento de manera transversal a distintos niveles dentro de una misma empresa", sostiene María Soledad Gutiérrez.
La necesidad de capacitar a sus ejecutivos en inglés ha llevado a adoptar otras modalidades, entre las cuales destacan las clases particulares dirigidas a una sola persona y que son pagadas por la compañía. Antiguamente esta inversión beneficiaba solo a los niveles directivos, hoy ya se la destina a profesionales de rangos medios y medio-altos.
"Estos son programas in office es decir, un profesor del instituto va hasta la oficina del alumno y le hace clases solo a él, lo que permite enfocarse mejor en sus necesidades", explica Claudio Maldonado, director académico de EF English First.
Aunque este tipo de programas son hasta tres veces más caros que uno normal (con varios alumnos), las organizaciones se muestran dispuestas a realizar el esfuerzo económico cuando se trata de ejecutivos que encajan con el perfil profesional que requieren para una determinada posición y únicamente carecen del segundo idioma.
Murilo Arruda, no obstante, cree que el profesional chileno debe tratar de aprovechar que hay muchas multinacionales y empresas de toda índole buscando talento y, desde esa perspectiva, "motivar a una nueva generación para que quiera vivir afuera, que busque ganar experiencia en el extranjero, para que baje ese porcentaje de profesionales que no habla inglés". Pero reconoce que "es algo que requiere tiempo".
Valor agregado o desventaja profesional
* Actualmente, el profesional que habla inglés es mucho más valorado por el mercado y probablemente ascenderá más rápido. De acuerdo con Murilo Arruda, la persona que domine dicho idioma tiene tres o cuatro veces más oportunidades de trabajo y gana un 20% más que alguien que no habla inglés.
* Dominar el idioma inglés también es considerado una puerta de ingreso a una serie de oportunidades laborales, ya que constituye un valor agregado que las empresas aprecian y están dispuestas a pagar más por él. "Contar con equipos calificados, con manejo del inglés, se ha convertido en una ventaja competitiva vital para las empresas", acota María Soledad Gutiérrez.
* La falta del inglés es un handicap tan importante, que muchas compañías no están dispuestas a contratar personas a las que después deben capacitar con un curso de idiomas, de modo que durante los procesos de selección contratan a academias de inglés para que evalúen a los integrantes de las ternas. "La empresa no informa el nivel de inglés que busca ni el perfil del candidato.
Se los envía a una prueba, se los somete a una evaluación y luego se presenta un informe", cuenta Claudio Maldonado.
Fuente: LA TERCERA