Escenario laboral

24 de abril de 2011

El experto español Carlos Andreu no tiene dudas: invertir en personas es la mejor apuesta de una organización. ¿Qué implica? Preocuparse de su desarrollo profesional y personal, dar libertad para trabajar desde el hogar y explorar condiciones de liderazgo.

En las últimas décadas, el manejo de los recursos humanos se ha vuelto cada vez más sofisticado. Por lo mismo, ahora la complejidad es mayor, entre otras razones, porque se ha comprendido que la gente que integra una empresa es vital en los resultados del negocio. Esta área, sin embargo, aún tiene un rol incomprendido en muchas organizaciones, incluso en compañías de economías desarrolladas.

"Quizás agravado por la crisis económica, los departamentos de recursos humanos se han quedado en meros gestores de personal, olvidando sus competencias de desarrollo de personas, formación o coaching. Muchos se centran en pagar las nóminas y emitir los contratos", señala Carlos Andreu, consultor y profesor español que en los últimos años ha asesorado a más de 100 empresas en temas estratégicos, comerciales y de recursos humanos. Según su experiencia, son los encargados de recursos humanos los responsables de poner valor a sus funciones, considerando que "invertir en las personas es la mejor inversión que una organización puede realizar".

Andreu vendrá a Chile a dictar la conferencia "Mejora la gestión de tus equipos, conociéndolos", en el marco del Tercer Congreso Internacional de Calidad de Servicio "Personas al servicio de Personas", que el próximo 5 de mayo organiza la Escuela de Administración de Servicios de la Universidad de los Andes. Previamente compartió algunas otras de sus recetas.

Conciliar familia y trabajo

Carlos Andreu es un defensor del trabajo desde el hogar, o teletrabajo.
Dice que es una tendencia imparable y necesaria, puesto que un trabajador que es capaz de organizar su agenda y su tiempo está más feliz. "Está demostrado que trabajadores más felices generan resultados mucho más positivos, a la larga, impactando positivamente en la cuenta de resultados", explica. También, añade, pueden equilibrar mucho mejor su vida familiar.

A juicio del experto, los avances tecnológicos propiciarán un cada vez mayor avance del teletrabajo. Esto exige que la mentalidad de los ejecutivos vaya centrándose más en los resultados que en la presencia de los profesionales en las oficinas. Critica, además, aquellas culturas corporativas donde impera lo que llama una enfermedad: la "reunionitis".

"Para todo se organizan reuniones, conferencias y comités. Romper esas inercias será costoso. Sin embargo, hoy en día la tecnología nos ayuda a solventar estos problemas gracias, por ejemplo, a las telepresencias o las videoconferencias", afirma.
Andreu recuerda que el trabajo a distancia exige un punto de responsabilidad muy fuerte por parte de las personas, y aconseja generar las instancias para mantener un estrecho contacto personal, con el objetivo de evitar que se diluya el vínculo emocional del trabajador con la empresa.

Liderazgo y labor en equipo


¿Hay una fórmula para ser un líder efectivo? Existen muchas escuelas y teorías que se dicen capaces de potenciar las habilidades blandas relacionadas con el liderazgo. El parecer de Andreu en este aspecto, en cambio, es sencillo: se debe predicar con el ejemplo.

"No hay herramienta pedagógica más fuerte que el ejemplo. Si los demás ven en nosotros personas magnéticas, buenas, directoras, ejecutivas, querrán imitarnos. Hay que copiar de los buenos", señala.

Incluso llama a desmitificar un poco la palabra "líder", porque se enfatizan cualidades que dejan fuera a un 90% de la población mundial que, al carecer de ellas, estaría impedida, entonces, de convertirse en uno de ellos. Puntualiza que existen conductas que revelan las cualidades propias de un buen liderazgo, como las jefaturas preocupadas de desarrollar al máximo a su gente, la capacidad de pedir y prestar ayuda.

En todo caso, Carlos Andreu no cree en las soluciones grupales: afirma que el talento hay que desarrollarlo caso por caso. "Cada persona es un mundo y necesita diferentes niveles de seguimiento e intensidad, y un tiempo distinto para su desarrollo", enfatiza.

Dirección de personas
Uno de los grandes pecados que suelen cometer las empresas es considerar que los departamentos de recursos humanos solamente deben dedicarse a contratar, pagar los sueldos y lidiar con los sindicatos. Las empresas, dice Carlos Andreu, deben avanzar a una etapa de mayor sofisticación, marcada por una preocupación por el desarrollo de las competencias de sus trabajadores. Así obtienen mejores resultados.

"Fundamentalmente deben darse cuenta que los recursos humanos son personas y no sólo recursos. Eso haría ver las cosas de otra manera", afirma. Agrega que las compañías deberían ir más allá de resultados a corto plazo y comprender que tienen una responsabilidad social, ayudando a las personas a superarse, una actitud que es válida para directivos, gerentes y cada uno de los trabajadores desde su respectiva posición.

Mercado Laboral - La Tercera

Volver