Noticias Laborum

16 de enero de 2012

Favoritos Twitter Facebook LinkedIn Compartir

El 24% lo hace todos los veranos, mientras que un 39%, de manera frecuente.

Sólo faltan unas semanas para que Gloria Balcázar (47) dé inicio a lo que se ha convertido -desde hace cinco años- en un ritual estival: preparar cada detalle para ir de camping a La Serena con su marido y dos hijos. Y aunque puede olvidar algún detalle, sabe que hay algo que no puede faltar: la carpa grande que usan como comedor y que se convierte en el centro de reunión para sus padres, tíos, primos y la familia de su hermana, con quienes sale de vacaciones cada verano. Once personas en total. "La experiencia es maravillosa. La ocupamos como una instancia de reencuentro con la familia. Nos vamos a cabañas o camping y hacemos y pagamos todo a medias", dice Balcázar.

Como Gloria, son cada vez más los chilenos que optan por pasar sus días de descanso con otros familiares. Según una encuesta realizada por Laborum-La Tercera, un 24% de los chilenos mayores de 35 años (con hijos y pareja) veranea siempre con otros familiares, mientras que un 39% lo hace frecuentemente.

Según el sondeo, un 20% incluye a sus padres y hermanos en su panorama vacacional, el 14%, a sus hermanos con sus respectivas familias, un 12% sólo a sus padres, el 10% a sus suegros y el 23% a otros familiares, como tíos, primos o abuelos.

¿Las razones? Aunque un 30% dice que lo hace porque es más económico (ya que comparten gastos), un 29% asegura que su principal motivación es que sus hijos tengan una buena relación con sus familiares y compartir con parientes que ven poco durante el año por exceso de trabajo (26%). Un 9%, en tanto, porque hay más adultos que cuiden de los niños.

Retomar el clan

Luis Gajardo, director de la Escuela de Sociología de la U. Central, dice que veranear con la familia extendida fue una costumbre que se perdió hace algunas décadas en Chile, debido a los horarios laborales que hicieron cada vez más difícil coordinar las vacaciones entre distintos grupos familiares. Paradójicamente, dice, el mismo motivo hizo resurgir el fenómeno. "Hoy, no hay tiempo para compartir con personas distintas a nuestros compañeros de trabajo y a la familia nuclear (pareja e hijos). Por eso, las vacaciones se transforman en una instancia para recuperar relaciones con otros familiares".

Es lo que le pasa a Inelia Bastías, madre y abuela del clan Leiva-Bastías, quienes acostumbran a viajar todos los veranos a Coñaripe, en la Región de Los Ríos. "Todos vivimos en distintas partes y esta es la oportunidad del año que tenemos para estar juntos y pasar tiempo en familia", dice.

Lo mismo siente Valeria Díaz. Por eso se pone de acuerdo con sus dos hermanas para organizar viajes que les permitan compartir a ellas y a sus hijos. ¿Los últimos destinos? Un crucero por el Caribe y DisneyWorld. "Durante el año todos tenemos actividades y se nos hace difícil juntarnos. Esta es nuestra instancia de reunión".

Según cifras de Sernatur, el 17% de los chilenos tiene como principal motivo para salir de vacaciones visitar a familiares o amigos durante el verano. Y un 59% dice que se queda en casa de ellos.

Otros, en tanto, se ponen de acuerdo para salir en grupo y abaratar costos. Es la fórmula de Jaime Olivares (42), quien veranea con sus padres, sus hermanos y sus respectivas familias. "Económicamente, viajar con todos ayuda. A veces hay miembros de la familia que andan más apretados de plata, pero también se les incluye en el grupo y cooperan con lo que pueden. Lo importante es que vayamos todos", dice.

Algo similar vive el clan Castro-Silva, donde abuelos, padres, primos y nietos van cada verano a un camping en Tongoy. "Ponemos una cuota por grupo familiar para que las familias con más integrantes también puedan ir", dice Cecilia Morales, quien agrega otro beneficio de este sistema: posibilita a los padres apoyarse en sus familiares para el cuidado de los hijos. "Hacemos turnos para cuidar a mi nieta Josefa (10) cuando sus papás o nosotros dormimos siesta. Siempre hay alguien pendiente", dice.

¿Precauciones para evitar problemas? Hay que tener presente que si bien se gana en compañía y diversión, se pierde en intimidad. "Este tipo de experiencias pueden ser bastante enriquecedoras, aunque hay que tomar algunas precauciones, especialmente en cuanto a las expectativas de que todo será fantástico tan sólo porque se está en familia", dice Ariel Quezada, sicólogo de la U. Adolfo Ibáñez, sede Viña del Mar.

¿Un consejo? Ser flexible con las costumbres alimenticias, de sueño y disciplina de los otros niños del clan para evitar conflictos. Es lo que hace José (42), que sale de vacaciones con sus dos hijos y con cuatro primos y sus familias a Santo Domingo. "La idea es pasarlo bien. La fórmula es la colaboración y andar relajado. Así nadie pelea y todos disfrutamos", dice.

La Tercera


Volver