Noticias Laborum

20 de septiembre de 2012

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Después de cinco días de celebraciones, para la mayoría de los chilenos adaptarse al trabajo supone una difícil tarea. ¿Cómo volver a ser productivos? Continuar generando instancias de recreación, ser positivos  y comenzar  los primeros días por las tareas rutinarias son algunos de los consejos.

Y se fue el dieciocho. Se acabó el zapateo, el “tikitikiti” y lo que para mucho significó unas “mini vacaciones” ofrecidas por el bendito azar del calendario.  Llegó la hora de volver a la realidad, y aunque muchos decidieron tomarse la semana completa para extender las celebraciones de Fiestas Patrias, el retorno a las labores ya se presume como algo completamente tedioso.

Y es que tras cinco días de descanso, que por calendario correspondía a este año, retomar el ritmo laboral, luego de las fiestas y las comidas, supone una dura tarea y es necesario seguir algunos consejos.

Ser positivos

Según María Angélica Zulic, gerente general de Laborum.com, lo importante es sobrellevar el regreso de manera positiva, generar instancias de recreación evitando cambios brucos y hacer las jornadas más atractivas.

Por ejemplo, hacer una transición antes de regresar al trabajo. Para quienes emigraron a otros lugares, no es bueno retornar a sus ciudades día antes de incorporarse a la oficina, tanto para lograr una adaptación psicológica como para poder hacerse cargo de todos los asuntos prácticos como ir al supermercado, lavar la ropa, etc.

También, según la ejecutiva, es necesario buscar actividades agradables. “Si bien la situación económica después de estos días no será muy buena, se pueden planificar panoramas que no impliquen altos gastos, como por ejemplo ir al parque, leer un libro, hacer actividades al aire libre, entre otras”, dice Zulic.

Hay que dar por hecho que la semana después del “18” se hará dura y más larga de lo normal. Por lo mismo, se recomienda que en los primeros días se realicen funciones rutinarias, como devolver llamados, revisar y contestar correos.

Algunos lograron descansar, mientras otros retornan a sus labores más cansados de cómo se fueron. Sea como sea, ser pesimistas y lamentarse por el término de las celebraciones no contribuye en nada y no cambia las cosas, pues después de todo, y tal como dice el dicho “lo comido y lo bailado no lo quita nadie”.

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