En Chile, la jornada ordinaria semanal está fijada en 45 horas como máximo según el Código del Trabajo, y la tendencia nacional es a optar por empleos que mantienen la modalidad de nueve horas diarias, cinco días a la semana.
Sin embargo, en el último tiempo, al ver cómo la idea de jornada laboral cambia constantemente, Chile no se ha quedado atrás en optar por la flexibilización; iniciativa expresada en el proyecto de ley sobre el Teletrabajo, entregado por el Mandatario a mediados de 2010 y también por las tendencias de las mismas empresas y empleados al pensar en contratos.
Muestra de esto son los resultados obtenidos de una encuesta que Laborum.com realizó a fines del año pasado, donde el 57% de los consultados expresaron que trabajarían desde su hogar si la empresa se los propusiera. Asimismo, aquellas compañías que sí ofrecen esta forma de trabajo, afirmaron que la productividad no se vio afectada.
La flexibilidad puede ser entendida como una combinación equilibrada entre la capacidad de las personas de gestionar efectivamente su horario de trabajo, su grado de responsabilidad y el control que ejerce la entidad sobre los procedimientos que en ella se realizan.
Esta forma de relación contractual viene a ser una solución ante los índices de desempleo que presentan los países desarrollados y en vías de desarrollo, como también ante las nuevas exigencias que los empleados tienen en la actualidad respecto a sus vidas privadas.
María Angélica Zulic, gerente general de Laborum.com, señala que este mecanismo de trabajo “proporciona una serie de beneficios, entre los que se cuentan tener más tiempo para la familia, mejorar la calidad de vida y facilitar la incorporación de la mujer al mundo laboral”.
Mujer y calidad de vida
Las organizaciones modernas están tendiendo a mejorar el estilo de vida de sus trabajadores, haciendo compatible una carrera profesional satisfactoria, con el disfrutar del ocio y la familia.
Estudios demuestran que la flexibilidad laboral contribuye a la moral y satisfacción de los empleados. Del mismo modo, los niveles de estrés disminuyen, al contar con mayor autonomía respecto a su trabajo, beneficios que se traducen en mayor productividad por parte de las personas.
“Para que la flexibilidad laboral sea adecuada, es importante que exista compromiso y responsabilidad de las personas, sumado a una buena gestión por parte de las empresas. Además, requiere de una legislación coherente que permita que las condiciones laborales no se vean precarizadas frente a este tema”, señala Zulic.
En el caso de mujer y trabajo, cuestión que aún en la actualidad está por resolverse, el tema de la flexibilidad se torna un tema relevante. En el caso de los países europeos es, mayormente, en las mujeres donde se habla de flexibilidad laboral, ya que el 41% de las mujeres de la Unión Europea trabaja media jornada y en Holanda, específicamente, las cifras son bastante altas, un 75%. Esto, debido a las iniciativas de incorporar este género al mundo laboral y el interés de éste de conciliar su vida profesional con la de madres o sencillamente con el tiempo libre.
En el caso de Chile, la participación de la mujer en el mundo laboral ha ido en aumento durante el último tiempo. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las mujeres comprenden el 46.6% del total de los trabajadores.
Según una encuesta elaborada por Laborum.com, más del 50% de las mujeres que no se encuentran trabajando en la actualidad indican que sus principales razones están vinculadas a factores relacionados con la maternidad. Asimismo, más del 90% de las mujeres que tienen hijos y no se encuentran trabajando, desea reincorporarse al mercado laboral con jornadas parciales, si se les diera la oportunidad de hacerlo con esta lógica.
Igualmente, el 18% reveló que la maternidad, de una u otra forma, ha dificultado su búsqueda de trabajo, lo que da cuenta de que las iniciativas gubernamentales que promueven la flexibilidad laboral deben ir enfocadas en solucionar los temas pendientes de la mujer, con el fin de acercar al género a unirse al mercado.
Tipos de flexibilidad
Existen distintas formas de flexibilidad laboral que pueden combinarse, dependiendo del tipo de trabajo realizado. Ellas son:
• Externalización, como el sistema de subcontratación.
• Flexibilidad cuantitativa interna, que se ve reflejado en variaciones en la jornada de trabajo, ya sea por horas diarias, comprimiendo la semana a cuatro días, etc.
• Flexibilidad funcional, en donde trabajadores realizan diversas tareas y tienen altos índices de cualificación, por lo que se caracterizan en su empleabilidad.
• Flexibilidad salarial, expresada en aquellas relaciones contractuales en donde la persona gana de forma variable, según comisiones o bonos, por ejemplo.