No se debe confundir a una persona responsable y trabajadora, con alguien trabajólico. Los últimos ponen en la misma balanza su vida íntima y laboral, siendo capaces de cancelar reuniones familiares por asuntos de trabajo. Este tipo de personas presentan y valoran a los demás según su rango profesional y en muchas ocasiones están constantemente pendientes del celular, blackberry o notebook.
Otra característica de un trabajólico es que pueden sacrificar feriados y festivos para resolver asuntos de la oficina, piensan todo el día en sus responsabilidades y sufren serios trastornos de sueño. También pueden sufrir de jaquecas, gastritis, cansancio crónico y estrés.
La gerente de Laborum Selección, Birgit Nevermann, señala que “a los trabajólicos les gusta mantener conversaciones de trabajo aún cuando están en su tiempo libre con los amigos. También es común que se salten comidas por cumplir con alguna tarea adelantada o pendiente de la oficina”. Otros expertos afirman que, en casos extremos, tienden a automedicarse para acrecentar sus niveles de productividad en el trabajo, pasando a ser personas ensimismadas que ignoran sus propios gustos, no aceptando ni reconociendo que dentro de esta forma de vida hay un problema.
Birgit Nevermann sugiere reflexionar y preguntarse si el trabajo que se está desempeñando realmente satisface en lo profesional como en lo personal. Un factor importante a considerar es el tiempo que se dedica a la familia, se debe estar atento a si la pareja e hijos exigen más atención, al igual que los amigos.
Un consejo es sustituir parte de las horas dedicadas al trabajo, por un tiempo dedicado a aficiones que resulten agradables, buscando así generar un equilibrio familiar en donde el trabajo y las metas laborales sean parte de una paz y satisfacción interna.
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