Fijar horarios y armar un espacio cómodo es fundamental para trabajar en la casa

Fijar horarios y armar un espacio cómodo es fundamental para trabajar en la casa

Al igual que la mayoría de los mortales, todos los días María José Carmona (29) se levanta, toma desayuno y se prepara para una nueva jornada laboral. Pero a diferencia del resto, llegar a su lugar de trabajo le toma solo segundos; basta con caminar desde la pieza a su taller, donde la diseñadora e ilustradora tiene una mesa grande con pinceles, tintas, un computador, una impresora y un escáner.

“Hay que sacarse el pijama, ducharse y hacer como si uno estuviera en la oficina. En el taller estoy desde las 9:00 hasta las 19:30 horas, más o menos. Durante el día trato de no entrar a mi pieza, de no pararme a buscar algo a la cocina todo el rato o de ver tele”, cuenta María José, quien trabaja desde hace tres años desde su casa haciendo proyectos de diseño gráfico relacionados con la divulgación de la ciencia.

La idea de trasladar la oficina al hogar seduce cada vez a más trabajadores -ya sean independientes o empleados-, según afirma Néstor Milano, director ejecutivo de Laborum Chile, Perú & Venezuela. “La tendencia de trabajar desde la casa se viene desarrollando progresivamente en Chile desde hace varios años, principalmente impulsada por compañías multinacionales con el fin de favorecer la conciliación de la vida personal y laboral”.

Las claves

Ser ordenado es uno de los principales requisitos para lograr ser productivo trabajando desde la casa.

“Conozco gente que trabaja desde la cama, pero eso a mí no me funcionaría. Yo ordeno mi taller y boto cosas, lo que me despeja y da ánimo para trabajar”, dice María José.

“Hay que entender que se está en una situación de trabajo. Por lo tanto, hay que contar con un espacio tranquilo que favorezca la concentración, así como también invertir en una buena silla, una mesa y tener el equipo tecnológico necesario”, cuenta Rodrigo Gálvez, psicólogo y académico de la Universidad Diego Portales.

Estructurar un horario también es una medida necesaria. “Hay que saber organizarse para no terminar trabajando 25 horas diarias, ni los fines de semana. También es recomendable programar en un calendario las entregas y los avances que uno lleva”, añade Gálvez.

Coordinar junto al jefe los plazos de entrega y horarios en los que uno tiene que estar disponible es primordial, según Regina Funk, académica de la Escuela de Psicología UC. “Trabajar en la casa no significa invadir la vida privada con el trabajo, pero es un riesgo que está presente. Por eso hay que ponerse límites y no estar hablando con los clientes mientras se va al supermercado o mientras vas a buscar a los niños; si no, terminas haciendo todo mal”.

Por último, los especialistas aconsejan explicarles a los hijos que no pueden interrumpir a sus padres mientras estén trabajando. “Muchos se sienten culpables de no estar atendiendo a los niños, sobre todo las mujeres. Pero hay que poner límites”, asegura Funk.

 

ANDREA MANUSCHEVICH

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