Cómo utilizar las metodologías ágiles para mejorar tu productividad

Cómo utilizar las metodologías ágiles para mejorar tu productividad

El agility busca aumentar la productividad a través de un método caracterizado por la planificación, la evaluación constante y la adaptación al cambio. En esta nota conocerás cuatro principios de esta metodología que te ayudarán a ser más eficiente en tu trabajo.

Las metodologías ágiles – o agility – surgieron en el mundo del desarrollo de software como una respuesta de las empresas a la necesidad de aumentar la productividad, mejorar la rapidez y tener mayor flexibilidad. 

Algunos de los principios fundamentales de esta filosofía es la capacidad de adaptarse a los cambios, el enfoque en la colaboración y comunicación constante, además de un énfasis en la evaluación permanente del trabajo realizado. 

“Las metodologías ágiles pueden llegar a ser muy útiles no solo para el desarrollo de software, sino que en cualquier industria. Es ideal que más personas se capaciten en estos métodos y que puedan adoptarlos en su trabajo diario como una manera de aumentar su productividad”, destaca María Jesús García-Huidobro, gerente de marketing de Laborum.com.

Actualmente las metodologías ágiles más utilizadas son SCRUM, Kanban y Extreme Programming XP:

– El principal objetivo de la metodología SCRUM es “gestionar el caos”. Esto se logra mediante la división de los procesos en pequeñas etapas que son evaluadas por periódicamente por los equipos.

– Por su parte, la metodología Kanban es un método de visualización de tareas especialmente útil para las personas encargadas de proyectos. Mediante cuadros se busca reflejar las tareas pendientes, las etapas en proceso y las terminadas.

– Finalmente, la metodología Extreme Programming XP pone el foco en las relaciones personales y busca mejorar la comunicación entre el equipo realizador del proyecto y los clientes. Este método propone primero conocer los requerimientos de los usuarios, luego dividir el proyecto en etapas y asignar responsabilidades en el equipo, a continuación, determinar las acciones prioritarias en conjunto con el cliente y luego evaluar el trabajo realizado. 

El objetivo de las metodologías ágiles es desarrollar productos y servicios basados en las necesidades de los usuarios, optimizando al máximo el uso de tiempo y de recursos. Aquí te mostramos cuatro formas en que puedes adoptar los principios de esta filosofía en tu trabajo diario para aumentar tu productividad:

1. Establece tus metas:  Estos pueden ser objetivos a largo plazo relacionados con tu carrera laboral, como también metas a corto y mediano plazo relacionadas a los proyectos en los que trabajas a diario. Al plantearte un objetivo ten en cuenta que sea realista en relación a tu tiempo y recursos disponibles. 

“Para desarrollar una carrera profesional exitosa, es positivo establecer objetivos de largo y mediano plazo. Esto permite mantener una motivación constante y evitar una sensación de estancamiento. En lo cotidiano, cumplir pequeñas metas contribuye a generar una sensación de satisfacción en el trabajo y reducir el estrés”, aconseja María Jesús García-Huidobro, gerente de marketing de Laborum.com.

2. Divide tus tareas: Un principio fundamental de las metodologías ágiles es dividir los proyectos en metas pequeñas realizables en corto plazo. Esto permite estimar de mejor manera el tiempo que se requiere para la realización de cada tarea y del proyecto en su totalidad. La filosofía ágil promueve también la realización de microentregas que permitan tener un feedback inmediato de las personas con las que trabajas, de esta forma los errores pueden ser detectados de manera más temprana. 

“A la hora de trabajar es inevitable que se cometan errores o surjan problemas no previstos en la planificación. Lo ideal es detectar estas complicaciones lo más temprano posible para evitar perder tiempo y recursos rehaciendo proyectos”, recomienda García-Huidobro.

3. Simplifica: Otra de las máximas de la filosofía ágil es mantener las cosas simples. En tus tareas diarias identifica cuáles son tus prioridades y planifica cómo puedes alcanzar este objetivo de la manera más eficiente posible, evitando distracciones y complicaciones innecesarias. 

4. Evalúa: La evaluación y la constante adaptación al cambio están en el corazón de las metodologías ágiles. Al alcanzar una meta pregúntate ¿cuáles son las prioridades en este momento?, ¿qué puedo hacer para trabajar de una manera más eficiente? ¿qué pasos debo seguir para alcanzar mis objetivos de largo plazo considerando la situación actual? Luego adapta tus metas al nuevo contexto, determina tus prioridades y elimina aquellas tareas que son innecesarias y que te alejan de tu objetivo. 

Desde Laborum explican que la flexibilidad y la adaptabilidad al cambio son valores altamente buscados por las empresas a la hora de contratar. En ese sentido, es sumamente importante que los colaboradores adopten metodologías que les permitan responder de manera rápida ante los imprevistos que surgen diariamente en el trabajo. 

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2 Comments

  • luis espinoza olguin
    10 marzo, 2020, 11:13 pm

    Agradecido del artículo. Aporta a la actualización profesional. Conocer y adoptar las metodologías ágiles mejora las prácticas laborales y la gestión operacional.

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  • Caroline Castañeda Vargas
    25 marzo, 2020, 12:10 pm

    excelentísimo articulo, muy agradecida.

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